La pesca ilegal amenaza el 30% de los sitios del Programa Marino del Patrimonio Mundial, y la obtención de los recursos necesarios para la vigilancia y el control sigue planteando un reto. Gracias a Jaeger-LeCoultre, socio inveterado del Patrimonio Mundial, los esfuerzos del Parque Nacional de la Isla del Coco en la lucha contra la pesca ilegal han recibido recientemente un gran impulso. El relojero suizo recaudó, en una subasta de relojes de buceo inspirados en el Patrimonio de la Humanidad, 30.000 euros que donó para ayudar a mantener los buques patrulla del parque y para financiar la instalación de un nuevo sistema de radar que facilitase la vigilancia a distancia. 

Desde 2008, Jaeger-LeCoultre es socio del Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El apoyo del fabricante relojero ha hecho posible la adquisición de buques patrulla para el santuario de fauna y flora de Malpelo en Colombia y para las Reservas de Fernando de Noronha y Atolón de las Rocas en Brasil. Las últimas subastas realizadas por Jaeger-LeCoultre han permitido la compra de equipo fotográfico y de control destinado al Parque Natural de los Arrecifes de Tubbataha, al Parque nacional del río subterráneo de Puerto Princesa y al Parque Nacional de los Sundarbans de la India.

La Isla del Coco se encuentra situada a 550 kilómetros de la costa del Pacífico de Costa Rica. Es un lugar muy conocido entre los buceadores por estar considerado uno de los mejores sitios del mundo en los que poder admirar peces martillo, tiburones de arrecife de punta blanca, rayas, atunes y delfines. La pesca ilegal amenaza la fauna y el turismo del parque. Una nueva iniciativa, liderada por el Área de Conservación Marina Isla del Coco y la Fundación Amigos de la Isla del Coco, se está llevando a cabo para luchar contra este problema mediante la introducción de un mayor número de buques y de tecnología de vigilancia mejorada.

Gracias, en parte, a la generosa ayuda de Jaeger-LeCoultre, la Isla del Coco ha hecho grandes progresos en la lucha contra la pesca ilegal. Ha instalado radares en tierra para aumentar significativamente la capacidad de vigilancia, y ha llevado a cabo una campaña de crowdfunding con la que ha recaudado 200.000 dólares americanos para la compra de un nuevo buque. Asimismo, ha ayudado en la creación de un nuevo centro de vigilancia basado en el modelo de la unidad de inteligencia de la Gran Barrera de coral. El pasado mes de julio, el Programa Marino del Patrimonio Mundial organizó un taller sobre el cumplimiento de las normas en el que funcionarios de la Gran Barrera de coral compartieron sus mejores prácticas con los administradores del sitio de la Isla del Coco. Este taller facilitó la concepción del diseño del centro de vigilancia.

"Jaeger-LeCoultre, situado desde hace 180 años en un valle suizo único de belleza imponente, se dedica de forma exclusiva a la conservación del medio ambiente, al patrimonio y a los asuntos que pudieran representar una expansión del negocio en un entorno natural. Jaeger-LeCoultre decidió asociarse con la UNESCO por ser una institución de referencia sensibilizada con la difícil dualidad que representa el desarrollo económico y la protección de nuestro patrimonio marino común “, afirma Isabelle Gervais, directora internacional de las relaciones públicas en Jaeger-LeCoultre”.

La generosidad de socios públicos y privados, como Jaeger-LeCoultre, ha hecho posible que el Programa Marino del Patrimonio Mundial pueda realizar su trabajo y que los sitios del Patrimonio Mundial Marino puedan conservar sus “joyas de la corona del océano”.